Un niño desaparecido puede haberse fugado, ser un menor de edad inmigrante no acompañado, ser objeto de un secuestro parental, puede estar perdido o ser víctima de un secuestro criminal. Todas estas situaciones tienen en común su consideración como una situación trágica en la que una reacción inmediata puede ser determinante para, incluso, salvar la vida del propio niño.

Tipos de desaparición

Fuga

Menor que voluntariamente se va o abandona su casa, la institución donde está acogido o la compañía de las personas que son responsables de su cuidado.

Secuestro por un tercero

Cuando un menor es secuestrado, normalmente con fines ilícitos, por personas diferentes a sus padres o a sus responsables legales (ej: menores secuestrados víctimas de redes de explotación sexual, tráficos de órganos, asesinatos).

Secuestro Parental (Nacional o Internacional)

Cuando uno o ambos padres, o la persona que ostenta la guarda del menor se lleva al mismo a otro lugar dentro del país, o al extranjero, contra la voluntad del otro progenitor o de la institución que tiene la guarda o tutela del menor.

Menor Emigrante no acompañado

Cuando un menor, nacional de un país con el que no hay acuerdo para el libre movimiento de sus ciudadanos, desaparece de este país, estando en territorio español, separado de sus padres, y careciendo del cuidado de los adultos legalmente responsables.

Pérdida, accidente u otro tipo de desaparición

En ocasiones, los menores se pierden o extravían (en la playa, recintos feriales…) o sufren accidentes (durante actividades deportivas, accidentes de tráfico…) y no son encontrados de forma inmediata. El motivo de la desaparición no ha sido determinado aún.